No quería que esa postal errante sirviera de despedida o recuerdo...
Desearía que fuese pájaro emigrando siempre al verano.
En busca de atardeceres mágicos y astronautas bajo la Luna.
No quiero una despedida ya que tiemblo,
me falta el aliento y casi muero en este instante.
Muero por poder volver a aquellos momentos donde éramos dueños de la nada y esclavos de vivir.
Me sumo en el silencio a gritos de querer decirte tanto... pero callo.
Callo de miedo a buscarte de nuevo. Caerme entre las estrellas y que me encuentres.
Y muero de vicio de que me propongas un piti de cinco minutos, que siempre acabo proponiendo yo...
No quiero ser despedida ni recuerdo, porque decir "adiós" significa irse lejos... e irse lejos significa olvido.
Ya no quiero aprender a despedirme, quiero vivir.
¿Cómo lo ves?
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