Noto en cada uno de mis nudillos que desde las uñas me salen líneas. Perpendiculares, oblicuas, rectas, tangentes, mediantes y consonantes. Llegan hasta cada resquicio de piel, me recubren como una armadura.
Puntiagudas en cada pliegue.
Soy un cúmulo de aristas, formando el prisma de mi cuerpo. El corazón de mimbre y la mirada fulminante.
Tengo los pies fríos y la respiración lenta.
Vivo rápido cuando beso lento.
Vivo lento cuando aparecen los silencios, esos que pesan y no se marchan.
Es un poco caos y un tanto vida.
Tantas líneas que se enredan puntiagudas, como si fuese una cárcel de miedos hecha mujer.
Como si fuese los cimientos de un edificio reconstruyéndose.
Estoy repleta de aristas, aristas donde antes habían besos. Aristas de silencios ariscos.
Estoy arista.
Arista ante la hipocresía de caminar en círculos creyendo descubrir el mundo.
Artista ante ir a un museo sin respirar su arte.
Arista de despedidas que se niega a aceptar.
Aristas que prefieren de un adiós un "hasta la vida"
Aristas que solo quiero que desaparezcan.
Aristas que rompo con las palabras...
Aristas que se me vuelan te acercas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario