Me desperté con resaca, prometiéndome no volver a beber así para no perderme de nuevo, llenar el vacío con alcohol no es bueno, el vacío de la ausencia, me sorprendo al no escribirte a deshoras, será que el duelo fue anticipado, que ya me pasé los últimos meses saboreando las "últimas veces". Me encuentro de bruces conmigo misma al preguntarme hoy mis mejores amigas una por teléfono y la otra de frente si estaba bien, que tenía los ojos tristes dice una, que tenía la voz triste me confiesa la otra, "será que es domingo y los domingos son días tristes" les digo intentando asumir que la tristeza es algo que ha venido para habitar mis días.
Pero hoy volví a maravillarme al pasear por el río, hacía años que no paseaba por ahí y todo está cambiado, estaba sin cañas, he descubierto cosas que antes no estaban, me he detenido a observar la belleza de un día que se nos regala. Descubriendo a nuevas amigas, reconectando después con otras que hacía años que nos nos veíamos y nos hemos pasado el día hablando de la vida, en el sofá con una manta y un poco de chocolate. Será que la vida empieza a ser un poco eso, reconectar, volver a pasear y a lo cotidiano, dar las gracias a quienes hacen de este presente un continuo compartido.
Volver a escuchar los pájaros, ver el brillo de las hojas, notar el viento frío en la piel y notar el río correr también por mis venas. Sentarme en uno de mis precipicios, ver los árboles torcidos enormemente bellos y pensar que la belleza a veces también está en torcerse, no siempre recta y estática, más bien auténtica y genuina.
Así quiero seguir viviendo esta vida,
Y volver a brindar, aunque al día siguiente me arrepienta.
Y volver a brillar, con el sol besando mis pecas.
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