Le miro como cara imposible y atónita y le digo que nunca se dice "te quiero" aquí en España así como así, yo no me asusto porque sé que para él significa "ti voglio bene" es más un te quiero de amistad, que un "ti amo" eso aquí ni por fundaciones.
Luego empezamos a reír y me di cuenta de que quizás había exagerado, que no era culpa suya sino de mis miedos.
Y él lo sabe, me mira con ojos de niño y se preocupa de llevar el pelo demasiado largo para la cita conmigo.
No entiendo a los italianos y el pelo... Digno de estudio.
Luego nos reímos, diría que sí, nos queremos un rato y escapamos de la rutina absurda de nuestras vidas.
Un deliz de la rutina, otra volta de la vida.
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