¿Qué te diría si tuviera la certeza de que nunca volvería a verte?
Que te echo de menos desde aquel febrero aún late en mi imaginación y me declaro culpable de la herida que lleva tu nombre, ese nombre que algunos días me invento.
En en el primer paseo que nos dimos ya supe que serías cicatriz en la piel de mi vida.
Te lo traduzco: creo que sentí más de permitido en una aventura, más que una amistad en la que nunca fuimos amigos.
Te lo confirmo: estoy muerta de miedo porque es lo más parecido al amor sin aburrimiento que me he encontrado en mucho tiempo.
La distancia es el peor de los abismos posibles, a veces desearía no volver a verte nunca. Y aquí aparece mi otro miedo, a la decepción, a sentirme tonta y pequeña, a no decir nunca las cosas a tiempo por miedo a los destiempos, mis silencios.
Es la primera vez que encuentro en mis silencios mis miedos, acabo de abrir otro abismo, el de las palabras el de mis silencios.
No espero volver a verte, no espero nada más de ti, no espero que me abraces nunca ni que me mires con ojos eternos, no espero esperarte ni espero quererte...
Pero te cuelas por mi alma de vez en cuando, y no sé cómo sacarte.
Tampoco sé decirle a la otra yo, a la chica ocupada con la que tuviste un "apuntamento", a la que le brillaban los ojos al verte, a la que le leíste las cicatrices y le abriste la coraza... Que es una tontería, que no puede ser real, que está loca... Y esto que siente son cosas de niños.
Ojo, no soy una santa, pensaba que en otros cuerpos te olvidaría, con otros hombres, con mis historias de antes, con historias nuevas. He intentado darle carpetazo a tu recuerdo. Pero no ha funcionado, ha sido un desastre.
Luego me dices que vuelves y me explora el alma, y me encantaría planear contigo otra aventura.
Luego me hablas de Barcelona hoy, y miro hacia otro lado, pensando en esas aventuras que te esperan porque quizás entre tus planes no está esta historia.
¿Será que solo es mi historia y no tiene nada de nuestra?
Pero luego un "dime que me echas de menos" me levanta a metro y medio del suelo.
Dime tú, que no lees la verdad en mi mirada.
No te echo de menos, no. Te echo demasiado, de todo.
No quiero no volver a verte.
No quiero tener que olvidarme de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario