lunes, 25 de marzo de 2019

Vaciarse para seguir en movimiento

Hoy necesitaba vaciarme, hoy estaba triste.

Es de esos días rojos del calendario, donde todo se vuelve del revés.

Donde si te quieren parece que duele, de esos días dónde si dicen que quieren abrazarte vas y te echas a llorar.

Es de esos días donde todo se derrumba, donde las personas que en el fondo quieres que estén no aparecen, pero, sin embargo, estás con las adecuadas donde debes.

Hoy todo se ha caído, y yo con ello.

Y a la vez sigo en mi sitio, sigo aquí sin saber ni siquiera cómo escribir qué es lo que siento y porqué siento este vacío.

Hoy sé que se acabará y llegará mañana, y todo esto será una anécdota de tristeza.

Hoy todos me querían feliz a muerte, todo el tiempo con un "felicidades" por simple tontería y la medida de las felicidades la olvidé por el camino hoy.

Que voy sin parar, frenética, con la vida de nuevo del revés.

No sé dónde me he vuelto a perder, quizás simplemente sera el periodo, pero hoy quiero que el día acabe.

Sin embargo, las cosas de mayores me esperan, las obligaciones me esperan al acabar este texto y cuesta.

Hoy estoy triste porque quería estar contenta y no tengo respuestas.

Quizás sea el darte cuenta de lo que echas de menos, de lo que esperas de los demás y te decepcionan.

Puede que sea que te sorprende más quien menos te lo esperas y entonces quieras ser feliz por un rato.

No sé, estoy en standby, quiero salir corriendo de aquí o que me digan: "siéntate conmigo".

A veces pasa, los demás no se lo esperan, a veces te pasa...

Necesitas frenar, escribir que hoy no fuiste feliz y no pasa nada.

Mañana saldrá el sol, pero hoy fue un día de mierda.

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