Creía que no tenías ni mi número guardado, ni nada de nada... que aunque te acordases de mí de vez en cuando, cuando estuvieses a punto de meter el coche al garaje tu teléfono sonase para retenerte dentro del coche un largo rato. Cuando el verano anterior hablábamos de parar el tiempo... para poder reírnos juntos sin preocupaciones... Cuando todo era más sencillo.
Sabía que no estabas enfadado conmigo, que has leído todos mis mensajes... y quizás todo este absurdo blog... pero estaba claro que llevabas más de dos meses esquivando mis llamadas, soportando con el silencio mis impertinencias... y mis rutinarias despedidas. Cuando inevitablemente volvía a marcar tu teléfono, pocas veces contestado.
He intentado llegar a ti de mil maneras... y cuando finalmente parece quedarme claro que debo darme un descanso...
...VUELVES...
Observo tu "en línea" sin la menor intención de escribir... pensando que tendrías algún mensaje de otra persona que te estaría robando esos momentos con el móvil... No podría soportar ese encuentro de nuestros "en línea"... como una bomba a punto de estallar en mi mente... y en mi corazón...
...y decido cerrar la ventanita de nuestra vacía conversación... dispuesta a cambiar el fondo de whatsapp y hacer algo con mi vida...
...y de pronto... Lo que menos me habría esperado en este mundo, lo que a mis sueños obligué a negar, desterrar y mandar al exilio de nuestra historia...
Entonces veo que apareces en una notificación... no hay palabras de por medio... pero sí hay una imagen de un bebé con los ojos cerrados... y la cara de sueño... con incógnitas alrededor...
Me pongo muy nerviosa... y como si millones de mariposas que creía muertas, se despertaban de nuevo... y me sacudían entera... me temblaba cada milímetro de mi ser, incluso la respiración... una gran sacudida me atravesaba de arriba a abajo, hasta ahora mismo... media hora después sigo nerviosa.
Y sin entender nada, ni entenderte... Cuando estoy, me esquivas... y cuando no estoy, me buscas.
Me tientas a escribirte, a volver a encontrarnos, después de seis días sin buscarte... sólo seis, sin marcar ni una sola vez tu número para escuchar tu contestador...
Entonces cierro tu foto, cierro tu "en línea" que permanece ahí. Estás pensando en mí... y yo en ti... sin poder borrarte, turbada y nerviosa.
Con una punzada de dolor en mi pecho... supuestamente ya estabas con otra... Lo nuestro es INVIABLE.
Lo he pasado mal, muchas veces... muchos malos sabores de boca... y un orgullo muy magullado y roto.
No me quedan más palabras, y ahora mismo, no tengo ganas de escribirte para seguir molestándote.
Por eso, me refugio en Rulo, en sus canciones... abandono mi teléfono... para respirar un poco mejor...
...No sé si quiero o no contestarte, volver a arriesgarme... a darlo todo...
Dejar que seas feliz tranqui por tu camino... y ser feliz yo sin emociones abusivas...
Pero mi corazón sigue tentándome a escribirte... lucharé un poco contra él.
Mientras tanto... sigo con "La cabecita loca"... una canción acorde a este momento.
Hoy he saltado a la calle
sin corazón de repuesto.
Las manos en mis bolsillos
sólo buscan presupuesto.
Yo voy siguiendo la huella
de algún perfume barato,
el brillo de una botella,
el susurrar de unos labios.
Te veo y siento miedo,
tengo los ojos rojos,
la cabecita loca,
el corazón despierto.
No sé cómo llevarte
a mi rincón secreto.
Se me acaba la noche,
la salud y el dinero.
No te pierdo de vista
y ya te echo de menos.
No quiero ningún gramo
que no sea de tu cuerpo.
Yo para ver las estrellas
nunca miro al cielo.
Ya sé volar sin motores
aunque amanezca en el suelo.
No sé como convencerte
de compartir los febreros.
Si me muero de calor,
no sé por qué coño tiemblo.
Te veo y siento miedo,
tengo los ojos rojos,
la cabecita loca,
el corazón despierto.
No sé cómo llevarte
a mi rincón secreto.
Se me acaba la noche,
la salud y el dinero.
No te pierdo de vista
y ya te echo de menos.
No quiero ningún gramo
que no sea de tu cuerpo.
Entre tú y yo:
la realidad,
una pared de cristal,
diez toneladas de soledad.
El minutero del reloj
me ha vuelto a dar
la razón,
no es hora de que tú
me digas que no...
que no, que no, que no.
Te veo y siento miedo,
tengo los ojos rojos,
la cabecita loca,
el corazón despierto.
No sé cómo llevarte
a mi rincón secreto.
Se me acaba la noche,
la salud y el dinero.
No te pierdo de vista
y ya te echo de menos.
No quiero ningún gramo
que no sea de tu cuerpo.
Te veo y siento miedo,
tengo los ojos rojos,
la cabecita loca,
el corazón despierto.
No sé cómo llevarte
a mi rincón secreto.
Se me acaba la noche,
la salud y el dinero.
No te pierdo de vista
y ya te echo de menos.
No quiero ningún gramo
que no sea de tu cuerpo.
P.D: En la foto de whastapp no se le ve la cara a la chica que tienes al lado y te ha provocado esa sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario