¿Sabes cuando eres feliz, tan feliz que sientes como cada minuto merece la pena?
Ha sido un año difícil, de historias de despedidas... de personas que pensaste que nunca te faltarían y,sin embargo, se han ido convirtiendo en espejismos, de desesperaciones e impotentes lágrimas, de rendirse y no encontrar motivos para seguir luchando... Un año de esos en los que los domingos suicidas te dejan ese sabor amargo hasta el domingo siguiente.
Pero también está la otra cara de la moneda, la brillante. Esa cara que siempre gira y acaba cayendo hacia arriba. La cara de lo mucho que he ido aprendiendo de todos esos errores, la mayoría de veces no tan equivocados.
Un año de hacerme fuerte, de superar historias que nunca nunca imaginé que conseguiría vencer. Un año que ahora en Junio, echo la vista atrás y me doy cuenta de que ha sido increíble.
Un año que he disfrutado con las de siempre, con mis chicas, de risas y lágrimas, de canciones y noches locas que siempre acaban bien.
Un año de hacer mil cosas, de regalar abrazos a todo el instituto, de interpretar a Juliet, ¡¡hasta de suspender un examen!! (Ahora al final Bachiller ha terminado muuuuy bien, otro punto para mi felicidad)... Ha sido un año de historias de esas que cuando recuerdas te roban una sonrisa.
Un año en el que cada concierto ha sido increíble, uno tras otro (y no han sido pocos), siempre bien acompañada. Conciertos que igual he esperado meses o me he enterado con horas de diferencia que iba a ir, (pero los conciertos, como la vida, siempre acaban bien). Sorpresas.
Ha sido un año de dejarse sorprender, de dejarse llevar.
De conocer a esas personitas que me han cambiado mi vida, para siempre (mi hermanita americana) y Pat, tan diferentes a la vez pero gracias a las cuáles he aprendido tanto, me he reído tanto... y me han enseñado que las sonrisas y la amistad no entienden ni de idiomas ni de edades.
Este año ha sido una locura, ha sido un año de heridas que ya han cicatrizado. Un año con los nuevos y con los de siempre. Con estas personas maravillosas que hacen mágico cada instante.
Os quiero con locura, os quiero millones.
Porque todo esfuerzo merece la pena, porque merece la pena dejarse llevar sin pensar en las consecuencias... porque a pesar de todo, siempre acaba bien.
Nos complicados demasiado... cuando todo es fácil...
-Tan fácil como sonreír.-
¿Feliz? Mucho.
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