Miro las huellas marcadas en mi piel de los pies descalzos que hicieron laberintos sin salida.
Siento cuánto amor tengo dentro, cuántas despedidas, cuántos intentos por armarnos de valor... por amarnos.
Veo cuántas salidas de emergencia eran entradas de nuevo hacia ti.
Y caigo... serena y clara en el fondo del laberinto de mi alma porque no puedo permitirte el lujo de acabar con esto así, no podemos morir aún...
Porque bien sabes que el tiempo resuelve todos los enimgas...
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