viernes, 27 de marzo de 2020

decimoquinto día de confinamiento

Todo cambió tan de repente que aun no sé dónde me encuentro.

Supongo que intentar controlar la vida es el mayor error del ser humano en esta época, nos creíamos invencibles pero nos venció el tiempo, la vida, las causalidades o las sinergias quién sabe.

Pero enfrentarme a mí misma y a mis miedos es quizás lo más complicado en estos días de encierro en casa y coronavirus.

De aquí a cinco años seremos historia, una historia del mundo.

¿Dónde estaba yo?

Cada vez que me pierdo, también me alejo de este blog.

He vuelto porque me echaba de menos, parece que he vuelto a tener miedo.

Volvió el "chico de artes..." lleva tres meses en mi vida de nuevo, por primera segunda vez. Volvimos a besarnos como quien besa a un fantasma del pasado, buscando sentir lo que nunca más será... atesorando un recuerdo que ahora vuelve ser una foto en blanco y negro.

Sonaba esa canción en el primer café que volvimos a tomar juntos, apenas nos conocíamos, pero una parte de mi alma había encontrado un atajo directo al corazón que se me había olvidado.

El olor no era el mismo, los besos no eran iguales...

¿Existe acaso algo más sádico que dejar volver a tu ex a tu vida?


Nunca más mío, pero a veces duele que por siempre vayas a formar parte de mí.


¿Qué dolía?

Quizás lo que más dolía fue la sensación de no poder dejar nunca que tu osadía moleste mi ego aunque ya no te quiero.

No siento esa magia en mis entrañas como antes, quizás sea por eso por lo que a veces duele.

Porque el amor que parecía eterno ya voló a otros cielos.

Porque quizás simplemente sea eso, una jugarreta de mi mente...

Es cierto que te quise, te quise tanto que se me había olvidado cuánto te quise... Pero hace muchos eones dejaste de ser lo que quiero.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...