Querido Jose:
Quiero escribirte en esta carta qué me pasa por la cabeza y el alma cuando estoy ausente.
Me pasa que a veces siento que me pierdo, que se me agota la batería mental y la cabeza empieza a dar mil vueltas, hoy por fin pude llorar, será que estoy un poco demasiado triste últimamente, noviembre siempre es el mes más triste, es como abril pero en invierno.
Cuando me preguntas y no respondo, no es que no quiera responderte, es que estoy aquí dentro, habitando la tristeza y la incertidumbre, para no huir como antes siempre hacía, porque ahora comparto mis silencios contigo.
A veces pienso que me encantaría estar junto al mar, otras que ojalá la vida doliese un poco menos de lo que nos duele últimamente, a veces... sin más, no tengo palabras, me he perdido y no sé ni siquiera dónde estoy.
Pero ahí estás tú, aguardando esos instantes hasta que vuelva, siempre con tu paciencia y ese amor infinito que tengo la suerte de sentir cada día, incluso cuando me quedo a oscuras de mí misma.
Cuando me preguntas y estoy ausente me recuerda al poema de Neruda, quizás porque nunca dejaré de ser intensa, quizás a veces es esta intensidad la que me ahoga y acabo resurgiendo a los minutos pidiendo auxilio.
A ti, qué suerte que estés aquí...
Solo decirte que cuando me quedo ausente, simplemente me estoy buscando, estoy buscando otro camino de vuelta para volver, volver a mí, y también a ti.
Gracias, gracias, gracias.
Te quiero
No hay comentarios:
Publicar un comentario