Anoche busqué este blog, casi me da un infarto al googlearlo y no encontrarlo. No podía perder todo esto que aunque sea al paso de los años, me vuelve a mí.
¿Por qué dejé de venir aquí? Será porque "estaba bien" y ya no me desangraba por las equinas y reveses del amor.
Pero no, dejé de venir aquí porque quería vivir bien mi vida, estaba haciendo lo que se supone que tenía que hacer, comprar una casa preciosa, crecer en mi negocio, ayudar a las personas, cuidar mi relación de pareja, ser buena hija, ser buena hermana, ser buena novia, ser buena amiga...
Pero no, me falta constancia conmigo misma, siempre acabo al borde del ahogo hasta que lo acabo quemándolo todo.
Llevo desde 2023 sin pasar por aquí, ¿cómo es posible? No paro de llorar al volver a escribir en estas líneas, como cuando de adolescente me faltaba el aire y esto me salvaba.
Dejé esto porque este no iba a ser mi camino, ¿escribir?, si te peleas con los signos de puntuación y eres adicta a los puntos suspensivos, ¿escribir?, si estás viviendo una vida perfecta, tienes un novio que te quiere, eres una tía espectacular y tienes que centrarte en la rutina, ¿escribir?, puede que te des cuenta de que algo no termina de ir bien en tu vida.
Me volví exigente, dejé atrás el romanticismo, solo encendía de vez en cuando alguna vela para cenar y una botella de vino para brindar, pero acabó siendo más una falsa anestesia que una vida bien vivida.
Llevo 3 años ya conociéndome, reconciliándome, entendiéndome, escuchándome... pero dejé de escribir porque esta versión ya no estaba alineada con mi vida, sin embargo, esta es mi columna vertebral donde me sostengo, donde canalizo, donde me encuentro, donde grito.
Llevaba años sin llorar hasta que lo dejé con J. el ocho de octubre, y desde entonces se me escapan las lágrimas a cada revés. Recuerdo no poder parar de llorar, sentir que me arrancaba un trozo del corazón vivo del pecho, puro desgarro porque aún había amor, pero nos estábamos ahogando.
Un fracaso más en el amor, siempre la eterna enamorada que acaba fallando mal, esta vez dejando ella a quien la elige, la quiere... Pero estábamos en puntos de vida diferentes, mirábamos la vida con otras perspectivas, nos frustrábamos, queríamos estar bien pero cada vez estábamos peor.
Yo me volví más fría, no descansaba, estaba tensa, a veces esperaba no decepcionarme más que no me doliera el corazón con pequeñeces que luego eran gigantes. Luego él se esforzaba y forzaba a hacerlo todo bien, pero no era coherente. Nuestro principio fue de película, sereno pero intenso, seguro y apasionante, nos veíamos, nos sumábamos, nos encajamos a la perfección. Quizá los dos estábamos ansiosos por encontrar por fin esa relación que fuera al nivel de lo que siempre dábamos... pero luego la convivencia, los retos de la vida, los reveses, las decisiones, los caminos, la evolución, hizo que cada uno no estuviésemos creciendo en la misma dirección y cada día nos íbamos perdiendo un poco más.
Aún tengo que ser contundente con el cierre de esta historia, yo que siempre dejaba todos los finales abiertos, que nunca terminé de escribir el libro, que siempre me aferro a los ojalás. Pero esta vez tiene que ser diferente, tengo que volver a mí, volver a aquí, aunque eso implique el dolor de tener que dejarlo todo de nuevo, de volver a empezar de cero.
Me río de mí al pensar "¿Quién tiene un blog secreto desde 2011?" y quizá no se trate de empezar de cero, sino de seguir justo donde lo dejé.
Vuelvo aquí, vuelvo a mis vuelos.
No eran precipicios, eran abismos que atravesar, siento eso en el pecho que me dice que tengo que hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario