Camina despacio, desnudando miradas con su silencio. Camina seguro y ajeno a nuestro tiempo, a nuestras prisas... Escuchando su propia canción.
Observa cómo el mundo se maquilla para el espectáculo y se burla de su falsedad ignorándolos...
Y a sorbos de paciencia, intento conocerlo... Absorber sus pequeños detalles, defectos y virtudes. Esos gestos, esa manera de mirar... O cuando aparece esa media sonrisa que ni él mismo controla... Cómo vive en su propio mundo, un mundo quizás caótico, quizás tranquilo... Donde truena y con esos truenos hace música, donde con unas pocas cuerdas entona la melodía perfecta para cada amanecer...
Quizás su mundo es como la canción de la Raíz, El otro lado, donde ganan los buenos... donde existe la verdad.
Su mundo... Imposible de acceder, de llegar a él.
Él es otro espejismo, pasajero... Sentimientos sinsentido... Emociones convertidas en humo.
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