Eres, sin saberlo, mi sonrisa de este domingo suicida.
Eres, sin saberlo, esas cosquillas que te acarician el corazón cuando te das cuenta de que estás sonriendo.
A pesar de mi aparente experiencia, me siento tan niña a tu vera... como si fuere la primer a vez que me duelen las mejillas de tanto sonreír.
Me di cuenta, nada más conocerte: serías una amenaza para mí; no paraba de sonreír. Me sentía tan niña... quizás eso sería lo que debo agradecerte: tus cosquillas en mis mejillas.
Gracias, chico feo (con connotaciones cariñosas)... Porque en breves instantes me convertiste en la niña de ojos soñadores que tanto echaba de menos.
Me encontraste... Con unos labios pintados con sonrisa de carmín, con mudos deseos de pintar los tuyos.
J...
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