Azota, merma, hiela mis paredes y ventanas. Amenaza a las puertas para que se abran, desafía.
Sola, me salvaguarda una fogata encendida con viejas cartas suicidas de amores imposiblemente inviables.
Sola, tiemblo en el mismo sofá donde antes reía. Un millar de agujas se clavan en mi piel, frío.
Viento que feroz recorre el silencio y se apodera de él. Viento que separa nuestro beso; viento que nos acerca cuando tiemblo.
Viento que te nombra.
Entre el rumor de las hojas se marchita un tequiero.
Se marchita... Hace viento... Y para que no me arrebate mi sentir te escribo, T-QUIERO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario