Siento débiles las rodillas mientras doy pasos fuertes sobre mis tacones, estoy al borde de caer desde el precipicio que tanto visito últimamente.
Y me tiendo en el suelo, buscando equilibrio en en un cuerpo a tierra de emergencia.
Silencio. Los árboles y su vida me hacen entender la poesía, el de las ramas secas, el que mira al sol, el que crece lento, el que "está ahí"... árboles y su historia...
Me siento en el precipio sobre la furumalla que me pincha y otros la queman.
Caos, soy caos y bucle. No me encuentro desde hace meses... y cuando creo volver soy un espejismo efímero y borroso del ayer.
Mis demonios vuelven a apoderarse de mis vísceras...
Haciendo de mí un árbol que poco a poco se consume... y pronto seré fogata de invierno.
Me devora el miedo y vuelvo a plantearme si saltar... por una vez.... me dará alas para ese cese, para no sufrir más...
Aunque nunca pueda vencer la lucha con mis malditos demonios.
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