Cartas sin remite.
Vacías. Vacías de confianza y esperanza. Hastío. Decepción.
No saber si es amor o calor... no saber si es huida o regreso. No saber si es muerte o vida.
Llegar hasta este punto es complicado, la lucha cabeza-corazón que jamás imaginarías.
En un lado del campo de batalla: mi corazón. Al otro: mi vida.
¿Cómo soportar tanto daño? ¿Cómo expresar algo para lo que no tienes palabras y quizás lo que más temas sea encontrarlas?
Amor, amor se llamaba el juego. Esencia que hace que nos besemos como el primer día aunque haya pasado más de un año, pero quizás signifique que no hemos avanzado nada...
Él, con sus sombras y sus luces. Sus manos cálidas me recorren y me aman... su ser entero se entrega a mí a cada instante, pero yo tiemblo cuan diminuta esfinge de gelatina en un platito de taza de té.
Me sumerjo en mi mundo interior, en el que ya no encuentro palabras, me asfixio con mis silencios aprisionando fuerte mi pecho.
Niña, como una niña que llega tarde al cole busco excusas que justifiquen mi huida.
Como mujer, me vuelvo un poco más valiente para decirte que se me olvidó cómo quererte, que aprendí a querer al mundo... y quizás con los ojos con los que miro ahora ya no me quieras.
Duele, me duele porque es una traición a nuestro pasado, pero una verdad para mi presente...
Me di cuenta de que ya no puedo quererte. Quizás el daño, quizás los fantasmas que me persiguen por las noches son los que no me dejan...
Necesito que me olvides, porque ya no te quiero tanto, aunque te lo diga, aunque cuando estés a mi lado me hagas vibrar de amor...
Ya no puedo quererte... porque sería egoísta de decirte lo contrario y llevar a cabo actos que te hiciesen daño. Ya no es que no quiera quererte...
Es que uno de los tantos tornillos que dices que me faltan... hace que los engranajes de mi corazón se paren.
Hace que deje de respirar... porque encuentro una verdad que mata, lo siento: ya no sé amarte.
Pero eso sí, te juro que lo intenté...
No hay comentarios:
Publicar un comentario