He vuelto a cortarme el pelo por las clavículas, intento volver lentamente a esa esencia mía, libre, juguetona, valiente. Pensaba que quería melena larga pero prefiero melena al viento, poco a poco me voy enamorando cada vez más de mí de nuevo, cada vez vuelvo a mí sexy y divertida. Siento que es el principio de muchos momentos, volver a escribir mis versos, volver a temblar de miedo y de frío. Volver a reconocer cada parte de mí que desconozco.
Pero tiene que haber algo más grande en todo esto que nos arranca la piel, que nos hace mudarnos de piel. Va cambiando nuestra manera de mirar el mundo, te suelto a ti de todo este maremoto de emociones obtusas.
Hoy encontré un escrito de mi yo de 2024 en octubre, donde me sentía triste y cansada, con miedo de que mi historia con J. no saliese bien, joder cuánto miedo, cuánto tiempo... Me sentía ya entonces tan sola, tan desconectada de mi exterior, ya comencé a dudar ahí de los parasiempre y la comodidad, el conformismo.
Porque me sentía tan sola pero en realidad es que siempre aprendí que todo tenía que hacerlo, pero siempre tuve que aprender a soltar, amigas que ya no lo son, amores que ya no serán. Sentirme siempre la que se queda con el dolor y la duda, sentirme siempre la ridícula de la historia, la que no termina de entenderse, la que no hay quien la entienda.
Sé que mis guías están por ahí mostrándome el camino, sé que están cerca de mí intentando darme lo mejor para mí. Estoy ahora buscando el arte y la magia, estoy cogiendo mi dolor y mi sombra y ahora sí le estoy dando luz, mi sombra del peso de lo que debería haber hecho, la sombra de lo que no fue, la sombra de lo que soy.
Lo que estoy siendo ahora. Porque cuando una mujer se corta el pelo comienza una revolución desde fuera hacia dentro. Porque así es adentro es afuera, así es afuera es dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario