Un viaje de película, con tu amiga de la infancia, dos jóvenes adultas exprimiendo los últimos meses de los veinte, bueno, un año y medio nos queda. Inspiradas en la película Come, Reza y Ama, deciden coger un vuelo con la única ansia de vivir.
VIVIR, qué fácil suena pero qué difícil es cuando la vida adulta nos atrapa, volver a reírnos, improvisar, coquetear, hablar todos los idiomas e inventárnoslos, sentirnos divas, diosas y a la vez adolescentes en nuestra vida. Beber vino Valpolicella, buscar el mejor restaurante y encontrarlo en la puerta del hotel. Descubrir rincones sin prisa, coger trenes viajar con mochila y acabar comprando una maleta, ser las protagonistas, el sueño de nuestras niñas que justamente soñaban con vivir lo que estamos viviendo ahora.
¿Cómo llegamos a perder eso? Esa chispa, esa magia de conectar, ese descubrir nuestros límites y sobrepasarlos, esas ganas de conocer mundo, esa ansia por vivirlo todo intensamente. La duda, el quizás, el ojalá.
Qué suerte de casualidades causales, de miradas que nos hacen sentirnos vistas, de palabras que entran de nuevo en nuestro vocabulario: Madonnina, bacio, película, bravissima, piacere, bonico...
No quiero que se me olvide lo que es sentirme viva, amorosa, alocada, risueña, enamorada, libre, desconocida, seductora, despierta, atenta, feliz.
Gracias Italia , otra vez.
Porque siempre prometo que en algún momento iré unos meses a vivirte, espero que sea en esta vida y haré por ello.
Gracias amiga, por todo.
Nos espera la parte dos de nuestra película.
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