jueves, 27 de diciembre de 2012

4. "Una receta mágica"

Recuerdo que a esta conclusión llegué cuando desapareciste este verano... Recuerdo que el miedo todavía sigue ahí. Pero lo más bonito es que cuando hablo contigo... el miedo desaparece, no me preguntes porqué, no lo sé.

Una receta mágica... interrumpida por un asqueroso ingrediente.

~Aparentemente teníamos todos los ingredientes para que todo saliera bien, para que nuestra bonita historia tuviera un final feliz, estos ingredientes eran: 

-Estaban comenzando a abrirse florecillas en el estómago cuando hablábamos.

-Una pizca de magia iluminaba nuestras sonrisas cuando pensábamos el uno en el otro.

-Nuestros ojos estaban repletos de un poco de polvo de estrella, de la más brillante de todas, la del corazón, y brillaban intensamente al sentir esa desbordante emoción que sentíamos.

 -La Luna vigilaba nuestros sueños, para que fuesen dulces y bonitos, estando tú en mis sueños y yo en los tuyos.

-Hablábamos de ángeles, príncipes, cactus, erizos, demonios... cosas tan simples, tan sinsentido, que para nosotros eran todo un motivo de conversación.-No teníamos horarios, ni límites.

-Estábamos repletos de energía, esa energía inagotable que sentíamos al soñar, con aquello que vivíamos tan cercano y a la vez tan real.

-Teníamos una infinidad de promesas por cumplir, muchas insignificantes y sinsentido… pero al fin y al cabo promesas.

-Teníamos esa mezcla perfecta que salía de los nervios, la alegría, la impaciencia, el deseo, las caricias, las palabras, los guiños… los escalofríos.

-Teníamos la capacidad de decir todo lo que sentíamos sin necesidad de pronunciar palabra, con una sola mirada bastaba.

-Teníamos sueños compartidos, inciertos viajes y bonitos momentos ya vividos.

Teníamos todos los ingredientes, incluso aquellos que no hacen falta ser mencionados, como los acelerados latidos de los corazones enamorados y muchísimas cosas más que posiblemente nunca sean mencionadas… Pero habíamos olvidado una cosa muy importante, esa cosa que hizo que hizo que aquellos ingredientes que estábamos añadiendo a nuestra mezcla, conforme pasaba el tiempo… se esfumaran, se quedaran en el olvido, guardados en un cajón del alma simbolizando un bonito recuerdo, como aquello que pudo ser y no sucedió… Como muchas otras historias que nunca salieron a la luz… teníamos una historia inacabada, una historia sin punto y final, pero todavía queda algo de esperanza en mi corazón, algo que aunque por el momento sepa que hay un punto en la historia, posiblemente no sea un punto y final, si no que sencillamente un punto y seguido. Por ahora no lo sabré, quizás más adelante sí lo descubra, solo quizá. Porque por el momento el miedo se la inmiscuido en mi mezcla echándolo todo a perder, ese maldito miedo al cual tanto odio, por el que tantos enamorados no han podido ser felices dentro de una bonita historia. Sigo a la espera de que el miedo deje de entrometerse en mi receta personal en busca de una bonita historia, por ahora queda temporalmente paralizada e inacabada, como esa historia de amor que comenzó hace poco pero que ahora mismo se encuentra en coma, en un futuro incierto sabré si esa historia ha vuelto a abrir los ojos o, si tristemente, nunca más los vuelva a abrir. Algún día continuaré esta receta o bien la modificaré, gracias al cielo este puñado de palabras puede ser modificado, cosa que no ocurre con las decisiones que tomas a lo largo de la vida… y que posiblemente se encontraban limitadas por ese ya mencionado y asqueroso miedo, al cual voy haciéndole frente cada día y creo que ya falta poco para vencer definitivamente su batalla en contra de las palabras del corazón, impidiéndoles salir a la luz, cuando claman libertad.~

Hoy ha tocado una pequeña reflexión sobre el miedo, efímera y difusa, pero como signo de victoria escrita por el corazón de La Última Romántica, pidiendo venganza porque su receta mágica no haya podido concluir por culpa del miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...