No sé qué me está pasando... se me caen lágrimas de los ojos, como hacía mucho que no me pasaba... como cada vez que la inspiración se apoderaba de mí, y solo una página en blanco era la mejor medicina para esta osgásmica ansiedad del alma. Sí, creo que esta sensación es lo más parecido a un orgasmo del alma... y juro que gemiría de no ser a que tengo a un señor sentado al lado de mi asiento 27 A, un sir muy serio y formal.
Me siento tan feliz. Con el corazón latiendo fuerte justo antes del despegue de un sueño, nervios/turbulencias... pensando que va a cumplirse, que está ocurriendo, que estoy planteándole cara a mi propio destino con cada unas de las decisiones difíciles que me han traído hasta aquí... con el corazón en blanco, en coma etílico de dolor, recuperando su forma, sanando, latiendo.
Y ahora es cuando me doy cuenta de que llevo demasiado peso en la maleta, de que no eran necesarias tantas cosas, salvo mis sueños y la magia se lleva dentro. Y ojalá mis ojos pudiesen capturar todo lo que veo en papel fotográfico, y grabar todo lo que escucho... y plasmar todo lo que siento. Ojalá pudiese plasmarlo todo. Hasta el punto de gritar que vuelven a apoderarse de mí estas ganas de escribir.... de volver a firmar plabras con el alma y un corazón abierto a ser operado por otros corazones. Y serena, sentir serena... que aún tiene que sanar una gran herida.... o quizás sólo era soltar las cuerdas que me han mantenido callada tantos meses.... y aquí me encuentro. A un paso, volando y feliz. Con la certeza de que he cambiado.... de que seguiré cambiando. Pero con la seguridad de que la última Romántica sigue en mí, y ahora llora como una niña pequeña, silenciosa... ahora ya es más mujer que antes... pero me agradece que la haya liberado... noto cómo me abraza el alma, me toca cuidarla... no abandonarla como he hecho hasta este vuelo Alicante- Gatwick ... no dejar que vuelva a perderse. Ahora, las dos somos una de nuevo esa joven feliz de sentir el mundo de nuevo, de llenarse de la luz del mundo. Y seguir guardando sus tesoros del alma, coleccionando sonrisas del mundo... y las palabras de aquel silencio...
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