Me peregunto por qué no podríamos quedarnos un ratito a caminar en las nubes.
Quedarnos un ratito chuiquitio a las puertas del cielo con vistas a tierra firme y gritar que aún estamos vivos, libres, con todas las cartas del futuro en nuestra maleta, todas en blanco, y una mirada de las que le dan la vuelta a la rutina; y una sonrisa de las que nos ponen del revés el corazón. Eso quiero.
Eso me he dado cuenta que todos los que estamos, ahora mismo, en esta cabina a pocos centímetros de las nubes lo necesitamos....
Ellos también necesitan ser felices, por eso me sonríen, por eso les sonrío. y por eso siento este mundo tan amable... porque sé que nos esperan miradas tristes que se extrañan ante una sonrisa ajena... pero después se dan cuenta de que ellos también deberían comenzar a ejercitar los músculos del alma para ser felices.
Nos falta poco para aterrizar en tierra desconocida.... pero las fronteras no entienden sonrisas, ni el alma de idiomas...
El mundo está cambiando... la vida comienza a cada instante, justo ahora.
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