sábado, 4 de junio de 2016

Miedo.

Todos tenemos miedo.

Miedo que nos corroe, nos paraliza, nos ataca.

Miedos que muerden en el pecho, que se clavan en los puntos débiles de las cosquillas de la espalda.

Todos tenemos miedo.

Miedo de perdernos y encontrarnos con ellos en un callejón sin salida.

Pero todos esos miedos... no son nuestros enemigos, están ahí para salvarnos.

Para hacernos reaccionar y volar con ellos.

Miedos para llenarnos de luz y crecer.

Miedo...  hoy quiero decirte que te quiero.

Aunque me hayas hecho pasar por los momentos más difíciles, aunque haya pasado por las pruebas más duras para entenderte...

Antes te trataba como un enemigo de mi mente, cerraba los ojos y dejaba que te apoderases de mí estando al borde del precipicio... hoy algo cambió algo en mí.

Cuando temblaba de nuevo ante tu presencia... hoy el día 497 abrí los ojos ante el miedo...

Me di cuenta de que podría alimentarlo para siempre o ayudar a ese ser invisible a ponerse su armadura de sueños y levantarse a luchar por ellos.

Hoy le solté las cadenas  y lo empujé a su  realidad... 

Entonces me di cuenta de que tenía todos los motivos para luchar, no para esconderlos.

Entonces por fin dejó a un lado la guerra consigo mismo...

Porque de los miedos más grandes nacen los mayores logros.

Porque cuando vences los miedos ya has ganado todas las batallas...

Y simplemente queda escucharlos, hacerlos entender que juntos seremos capaz de hacer vencer al universo.

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