Diciembre cae de un plumazo sobre el alma.
Frío.
Congela a su paso el incendio de la ilusión.
"La masturbación es un mero trámite para olvidarle" gritan sus orgasmos.
Tras cada farola el vaho se densifica en reproches.
Leña mojada para encender el odio, de un sentimiento que ni el enfado aplaca.
Entregarse más discutiendo con quien amas, que haciendo el amor con quien quieres.
Pero un buen pintalabios puede hacer aparecer las mejores sonrisas.
Que hay días en los que mantener la máscara de ojos intacta es más importante que dejar que las palabras se hagan lágrimas.
En Navidad los abrazos de cristal están de moda: si aprietas mucho se ropen, el roce corta; si los miras no ves ni tu reflejo, solo el del pasado; pero brillan como si fuesen fuertes y transparentes, limpios y eternos.
En Navidad todo se convierte en fino cristal, de pequeña rompí tantas copas que ya perdí la cuenta; ahora rompo los cristales de todas las ventanas para ver mejor las estrellas. Dicen por ahí que romper las copas da buena suerte, abrir ventanas rompiendo cristales supongo que será para que tanto tribalismo vuele.
Pero luego llega el caos cuando choca el cristal contra el diamante.
Supongo que será por amar siendo más diamante que cristal, por tener pupilas imposibles de arañar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario