sábado, 14 de octubre de 2017

Coliflower

Utilizaba ese adjetivo como si fuese una pija prepotente, pero llegaste tú y te lo quedaste.

Llegaste con unos pocos acordes, torpes a veces y una mirada. Luego llegaron los piques, como si fuésemos mosquitos.

Tú tirándome al agua, yo tirándote el agua encima, lo mismo volaba el vino que las risas.

Los pellizcos que acababan en risa.

Te he tirado gusanitos, hechos polvo como si nevara en septiembre en mi pequeña ciudad donde, a pesar de ser forastero, ya formas parte de ella.

Te gané al poker apostando tragos, acabamos encontrando en una cueva del mar un tesoro de un barco pirata.

Sin pensarlo te di mi secreto de la suerte, aquella noche en busca de leche sin lactosa. Que lo mejor de la noche no fue la leche, sino compartirnos.

Esa sensación de odiarte pero que a la vez seas una leve debilidad.

No hay nada de lo que preocuparse. Yo sigo lanzando dados mientras tú disparas.

¿Te cuento un secreto? Nunca imaginé querer desaparecer tras un dirparo; el de tu cámara. No saber cómo mirarte, para que no te quedases con ese brillo grabado, ni el rubor de mis mejillas ni mi ortopédica forma de posar contigo enfrente, con aquel árbol te gustaba más detrás.


Apostar a ganar, pasar desapercibidos entre tanta gente que puede que destroce todo lo que queda.

Tú no eres de leer, chico de los ojos negros, a veces marrones, otras infinitos; por eso estoy a salvo.

Anoche, muerta de miedo acepté aquella invitación, al volver el sueño me vencía... y como si te conociera desde siempre me decanté por tu hombro y no por otro.

Me despertaste al acabar el trayecto como si en mi mano cupiesen mil acordes, una sutil caricia de tus yemas; pedante recuerdo.

No necesito más. Estás, estoy: existimos. Nos re-conocimos.


Solo falta seguir jugando.


P.D. : Volví a escribirte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...