Recuerdo esa pregunta que me hacía, un sujeto pretérito perfecto que ya nunca más será.
Recuerdo el humo entre nuestros labios, jugando como si fuese un beso. Dibujando en nuestras lenguas sensaciones.
Pero después todo fue amargor, el olor a tabaco en la ropa, olor a viejo. Los dedos rancios y amarillentos de algo que te va consumiendo lentamente. La boca seca de los besos que ya no llegaban después, la vida lenta del olvido.
El sabor al olvido que me dejaste en cada calada que fui dando por la vida.
Recuerdo que fue muy difícil volver a disfrutarlo. Hasta hoy, hoy que fue el último y lo disfruté como si estuviera hablando contigo. Cuando te decía que eligieras si besar una colilla o besarme a mí. Que estuve celosa de esa mísera colilla porque te tenía más tiempo que yo entre tus labios.
Hoy ya no volverá a ser. No volverás a pertenecer a mi rutina.
El olor se quedará más tiempo a vida que a muerte. La frescura de la vida, el sabor de mis besos, ya no tendrán ese regustillo a pasado.
Fuiste humo, y yo por una promesa más fuerte que mi vida, ahora soy vida.
Algo nuevo que crear.
Gringoringuinga...
No hay comentarios:
Publicar un comentario