Su recuerdo ahora es humo, ya no vuelve a tu puerta las noches de verano a esperarte bajo las estrellas.
Ya no es una mirada fugaz llena de magia.
Las golondrinas han migrado y no nos despertamos a tiempo.
El cactus con el que medía mi estatura floreció y yo distraída en volver obvié la belleza.
Una ducha de realidad que hace que tus muros se hieran y por un momento la vida en la mirada es un desierto lloviendo, no un oasis.
Tanto dejar ir, y olvidar que al final se iría.
Intentar olvidar los sentimientos y llegar tarde con la verdad.
Y te das cuenta de que la despedida que no das es la que más duele.... Se queda en el alma como una semilla que rompe tu coraza al crecer con el sol llamado nostalgia.
¿Dónde se halla la magia sin la Maga?
¿Cómo fue posible tanto amor sin aquella postal?
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