lunes, 5 de agosto de 2019

1.1. TRAICIÓN (Escribe Conmigo)

(este texto es el primero de participar en un proyecto llamado Escribe Conmigo, hace un par de semanas)


Disparador: Traición 

Llegó a destiempo a mí vida, siempre a tiempo. Yo andaba distraída en vivir una vida equivocada, tú andabas a media estrella de vivir la vida que soñabas.


La mayor mentira fue no decirte nunca a tiempo que te quería, la única verdad que teníamos fue aquella mirada y la brisa del mar.


Tú te fuiste antes de tiempo, yo me quedé hasta que subió la marea en nuestro rincón secreto. No estaba triste, pero los colores del mundo eran diferentes, era de día y no aparecía ni una chispa de magia por ningún rincón de mi alma.


Han pasado ya varias semanas y kilómetros desde que no volví a verte, sí, echo de menos esos ojos de mar pero no puedo obviar que esos ojos algo tramaban, un final inesperado un final que nunca sabremos si era el final, sin final. 


Desde entonces ando como si mi cajita de música estuviera rota. No cuestiono el amor, no creo ya en su magia.


Llegó otro hombre, con ojos más verdes que los tuyos, con olor a verano. Me encontró y estuvo en mí pero nunca entró a mi mundo, él sí llegó con fecha de caducidad, tenía novia en Italia pero ansiaba conocer a una española. ¿Qué hice? Borré de mi mirada el amor y volví a la más pura esencia animal, agresiva y sutil de deseo, sin beso de despedida. Estuvimos juntos cuatro días, reímos y nos hicimos de placer, pero al sentir que un sentimiento llamaba a mi puerta salí de aquel hotel, le dije "la veritá" : no volverás a verme porque esto siempre fue una aventura, no puedes conocer mi mundo y yo nunca voy a formar parte del tuyo, buen viaje de vuelta a tu vida, has sido una bonita aventura.


Salí de aquel hotel con la certeza de que no había matado a nadie, que habíamos cometido el crimen perfecto, sexo sin control y risas sin tapujos, pero algo en mi interior se rompía, si no hay amor no importaba ser la otra parte del engaño, él sí tenía su amor en Italia... Yo el mío no sé si fue amor, pero mis primeros ojos verdes estaban en Holanda.


Vivimos confundiendo amor con sexo y rutina con amor, buscando de vez en cuando una aventura sin nombres y sin mundos que nos haga sentir vivos, amados y desconocidos por un momento.


No está bien, pero ocurre. 

Al llegar a casa me quité con agua toda la estela que dejó en mi cuerpo la aventura de otro, el engaño de otro. 


Abrí el baúl de fotos, me descubrí fría y confusa.


Descubrí que nunca olvidaría los primeros ojos verdes, aquellos en los que mi alma se reflejaba en la suya y, como quien comete un delito, le escribí: Hola, chico... ¿Qué tal es un verano sin Murcia? 


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Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...