martes, 6 de agosto de 2019

2.2. FOTOGRAFÍA ( Escribe Conmigo)

Fotografía:

El objetivo de una cámara siempre me pareció un ojo divino capaz de capturar el alma, desde muy pequeña antes de exponerme a una cámara pasaban por mi mente los momentos más importantes de mi vida para que si me inmortalizaran para siempre alguien algún día pudiese leer en mi mirada mi verdad. 

A su vez, me sentía desnuda ante el objetivo, desnuda de secretos. Los fotógrafos para mí son artistas del instante utilizan su cámara para afinar la mirada y disparan a un latido del corazón. 

Una vez conocí conocí a un fotógrafo peculiar, que quería seguir conociendo. Tuvimos una conexión muy fuerte desde la primera vez que me disparó sin permiso, algo estaba sucediendo: de su cámara no tenía miedo.

Una noche me invitó a pintar con luz, es una técnica novedosa de fotografía que gracias a una alta exposición la cámara va absorbiendo toda la luz que hay en el ambiente, me parecía alucinante esa técnica. Si bien es cierto que para hacer una foto buena necesitas toda una noche, con suerte, el poder coger una luz y dibujar bajo el cielo de estrellas era una sensación increíble. 

Hicimos un buen equipo, yo le ponía alma en sus fotos, él la técnica. Buscábamos el lugar perfecto y los elementos luminiscentes que mejor encajase con la composición, en una ocasión recuerdo una foto especial: yo tenía que estar quieta sujetando una luz en mi mano de espaldas por un camino salvaje, él mientras a mi alrededor dibujaba finas líneas de luces iluminando mi figura, cuando vimos por primera vez el resultado los dos supimos que estábamos haciendo un buen equipo.

Fotografíamos la luna, expresábamos qué sentíamos a través de una simple foto compleja. En otra ocasión, entre los dos comenzaban a aparecer los nervios y los piques, éramos incapaces de hablar de sentimientos juntos que no fueran acerca de la fotografía entonces su cámara se volvió nuestro lenguaje. En esta imagen fue como si un escudo de fuego saliera de nuestro ser estando subidos en una roca; la última que hicimos juntos como si una luz divina saliera del pecho. 

Cuando el sentimiento que estaba naciendo por él ya era demasiado intenso no miraba el objetivo de la cámara, hasta que me volvió a capturar.

Yo siempre le decía: ve más allá de esa cámara, mira aquí tenemos un trozo de alma, una historia, un sentido.

Pero quizás, hizo caso omiso de mis indicaciones, para guardar esas imágenes como un secreto. 

Nunca vi esas fotos en las que aparecía, solo tuve la primera.

Esas imágenes se convirtieron en un secreto... Porque nunca tuvimos el valor de ver más allá del instante que teníamos delante. 

Desde que lo conocí descubrí una curiosidad: los fotógrafos son cazadores de historias pero no quieren que nadie descubra la suya.

De vez en cuando vuelvo a fotografiar estrellas, sola y con el objetivo del smartphone. 

Pero he vuelto a pintar en el universo alguna que otra historia y capturo lo bonito que me rodea en el momento preciso para convertirlo en eterno, sin olvidar nunca que un trozo de alma vivirá siempre en esa imagen. 

La fotografía es el mayor acto de rebeldía contra el olvido. 

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 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...