viernes, 6 de septiembre de 2019

6.1. Entre dos aguas (Escribe Conmigo)

Ahí estaba yo, sumisa al viento entre dos mares, uno bravo y fiero y otro sereno y suave.

Así estaba mi alma mecida por el viento que me brindaba los susurros del mar. 

Era fácil distinguir distinguir las palabras que dejaba en la arena fina, versos de vidas de aquellos que alguna vez se prometieron amor frente al mar. 


Ahí pude divisar nuestra estela, vi nuestro amor en aquellos días dorados, tus ojos cuando me mostraron el mar más bello jamás visto, el de su alma.

Mi mar y su mar se fundieron en uno, ya nunca jamás volveríamos a ser los mismos. 

Hace meses que no nos vemos, sin embargo dentro de mi ser aún siento esa mezcla de los dos mares, no puedo sacarte de mi alma ya que una parte de mí siempre te pertenece. 


Ya han pasado muchos años desde que nuestros caminos de agua se cruzaron, hoy volvió a llover. 

Y cada vez que vuelves, el cielo llora de emoción ante la posibilidad de encontrarnos. 

Como cuando nuestro primer te quiero sin miedo fue bajo la lluvia, como cuando bailo descalza bajo la lluvia y tú me acompañas. 

Y es que las hogueras se acaban extinguiendo, pero el agua es indestructible. 

Ya puede congelarse, evaporarse, sublimarse, condensarse, licuarse... Pero nunca desaparece. 

Por eso tú siempre formarás parte del mar de mi alma. 

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