He decidido darme una tregua con el aire, olvidar que a veces la vida, hay veces que se lleva media de golpe, te regala una entera de nuevo y el pasado se queda a vivir bajo la sábana del colchón.
Amar es demasiado rápido, si es intenso, más intenso será el olvido. Es directamente proporcional.
Luego de golpe desaparece, desaparece la vida como un instante, recuerdas que estuviste, sientes que estás viva, pero no encuentras los motivos por ningún lado para sustituir los fantasmas por ilusión.
A veces pasa, a veces te vuelves demasiado difícil cuando antes todo era demasiado fácil.
Te vuelves difícil, complicada, como si todos los trozos de cuando te quedaste rota volviesen de nuevo a formar parte de ti pero desordenados.
Pierdes el tiempo, pierdes los minutos, las horas y casi casi que se te escapa la vida.
Entonces te preguntas: ¿qué me pasa? ¿qué quiero? ¿qué cojones estoy haciendo aquí y por qué coño no me he ido antes?
Entonces algo se duerme, el aire envenenado del pasado deja de ser el que entra. Ya no inspiras a cada instante un recuerdo.
Entonces decides marcharte a algún lugar, pero no puedes irte...
y entonces, otra vez, buscas la mejor manera posible de volver a volar y es que antes de volar... hay que ir, lentamente limpiando todo lo que pesa.
Y pedirle, al nuevo aire, que se lleve todo lo que resta, que no está la vida como para perderla.
Quizás la clave esté en que los años cada vez te hacen menos ciega, pero querida última y primera...
Nadie podrá detener tu primavera.
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