Cada vez que llego a Madrid aunque sea de paso, me recuerda que sigo viva.
Recuerdo todas las veces que llegué amando y que volví rehaciendo, el amor la vida y sus circunstancias.
Madrid me acoge y me abraza, por unos instantes soy feliz y me vuelve.
Madrid es un desliz del alma, un paridas de decepciones, un sueño cumplido.
Madrid no tiene amantes con nombre ni hombres para nombrar, pero es un oasis, un soplo de vida.
Me vive, me siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario