Tan poéticos, tan verdad.
Tan ajenos a los destrozos que cada día ocurren en el mundo, vuelven cada primavera a casa; llenos de nuevas oportunidades.
Ellos me pintan cada centímetro de mi piel con sus flores rosas, sí, almendros de flores rosas (como el que plantaron sobre la tumba de un tal Valentín hace muchos años ya...
Y ahí vuelven, cada año. Con un aroma muy especial que cicatriza las heridas, es mi árbol favorito del mundo y ahí lo tengo en mi jardín secreto.
Un árbol que con apenas cinco años en mi jardín parece eterno... Y de una estación del año hace una eternidad.
Y aquí vuelve, llenando mi alma de flores... Trayendo consigo los primeros colores de la primavera...

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