lunes, 27 de febrero de 2017

Estoy bien:


Sí, señoritas y caballeros, esa es la realidad.

Una realidad sabor color pastel y olor a amanecer.

Un espectáculo de sonrisas en cada instante, una extraña paz tras cada equivocación.

Es una dulce tristeza donde la melancolía es bonita y ya no duele tanto.

Es el ser dueños de nuestra locura.

Y son los daños  cicatriz, pero ya no sirven de pretexto.

La vida cambia.

Los conocidos se vuelven en estatuas desconocidas e inconexas de toda emoción en tu cuerpo.

Lo extraño es emocionante.

El miedo se convierte en un vago recuerdo del dolor.

Y yo... estoy bien.

Ya no sobrevivo, ya no existo.

Ya no gano un día más la batalla a la muerte.

La desidia ya no cabe en este pecho,

estoy bien, vulgarmente feliz y felizmente viva.

Porque no solo respiro, sino que me viven.

Y al vivirme, se sienten bien.

Mejor que nunca.

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