Quién lo diría...
Llega una casualidad extraterrestre.
Y te pasas días sin escribir porque todo tiene una intensidad diferente y necesitas ordenar... Necesitas ser valiente de aceptar que estás sintiendo.
Que puede que estés a punto de vivir algo que te cambie.
Y de golpe todo tiene un brillo especial, una esencia que aún no has podido conocer....
Es vértigo, de no poder controlar, de no querer que duela la caída... Yo, que siempre preferí quedarme sentada en mis precipicios.
Llega alguien que se sienta a tu lado.... y te quita el vértigo con calma.
Te invaden unas ganas locas de enseñarle mi carta favorita de la baraja...
Y entonces, decides dejar las dudas para luego,
y apostar...
.....Y joder, qué genial.
A.G.,
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