Mi San Valentín, no tiene connotaciones de «Sin Valentín», tiene aroma de Erasmus, de Alemania, de casualidades y sueños por cumplir.
Y ahora, que hoy tuve la curiosa casualidad de cumplir un sueño, he sentido mariposas, se me ha acelerado el corazón y parado el tiempo. No, no es amor... es viajar.
Hace mucho descubrí que todo en la vida se descubre a través de los viajes que realizas y la oportinidad de cumplir sueños que la vida te brinda, hoy fui feliz.
Sin libros de Torbe de por medio, sin enfados y sin discusiones. Un «San Valentín» con regalos, bombones y tartas, de sonrisas... y sentir cómo mis alas volvían a abrirse de nuevo.
Qué bonita la vida... y cuánto vértigo da sentir que los sueños vuelven a cumplirse.
Amor del bueno, por vivir... y por seguir amando fuerte.
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