No sé si lo leerás justo antes de que llegue de nuevo en 3 días, no sé si lo leerás después de mucho tiempo, pero quizás tampoco necesario poner fecha de caducidad a este escrito aunque sí la tenga:
Decirte un 'te quiero'.
No te quiero a medias, no tengo ya miedo.
Te quiero porque tengo tu sonrisa en mi mente en cada momento, te imagino aunque te siento triste.
Te imagino y sé que te quiero. Te pienso, te nombro y te recuerdo... No como algo futuro, no con miedo.
Te recuerdo como una sonrisa rozando mi alma; siempre la tuya.
Te miro en los ojos de otras personas brillando de alegría.
Contengo la respiración e intento mantener el equilibrio de echarte de menos. No sé cómo explicártelo para que no te asustes:
Vivo de la magia pero te has convertido en parte de ella. Siento impotencia, mucha. De que quieras protegerme de tus mil pensamientos, de tus miedos... Tu bloqueo...
Es sentir la impotencia de no poder mandarte mi olor por WhatsApp... Ni abrazarte... Ni volverte tan loco como a veces conseguía.
No sabes lo que echo de menos parar el tiempo, suspenderme en el universo colgada de tu sonrisa. Tan ñoña y petarda como siempre.
Tan cascarrabias y petardo, para variar...
Por eso te quiero, me has enseñado a esperar, a crecer, a vivir, a enloquecer... Me has hecho sentir niña y mujer a la vez... Pero con calma.
No sé si algún día podré devolverte tanto como me has enseñando. Quizás no te fíes de la intensidad de una loca, que se va a Italia y no se olvida de ti...
Pero quizás sí puedas fiarte de una chiquilla de La Algaida, que pisa muchas ciudades del mundo, pero siempre tiene donde volver, donde pertenecemos.
Quizás sí puedas fiarte de una persona que sólo quiere verte feliz... Que no necesita más. Una persona que quiere hacerte sentir lo increíble que eres, lo mucho que tienes dentro, que pudo verlo...
-Nunca encontré a una persona con un corazón tan fuerte y a la vez tan cálido... Y ahora, ¡Joder!, estando tan cerca desde siempre... No puedo imaginar cómo olvidarte.
Lo intento, te juro que lo intento, correr lejos y desaparecer... Pero siempre vuelvo.
Porque también te quiero triste, con sueño y con tus sueños, te quiero feo, fuerte y formal. Te quiero un poco solo, no te asustes... Un poco entero y del todo del mundo.
Te quiero en una botella de vino blanco, tinto, arroz negro. Te quiero en un café, en un gin tonic, un lemontonic y un monólogo.
Te quiero, en el deseo de una estrella fugaz y desde dentro.
Te quiero, con calma.
Te quiero cinco minutos más, sólo cinco minutos...
Te quiero a veces tanto que me asusto y lo guardo para luego, pero entonces ocurre esto: explotan todos los te quieros del mundo en un silencio.
Hasta que me pidas que no te quiera, entonces lo haré pero queriéndote en mis silencios.
No te asustes... Desaparecer es fácil, simplemente existe este momento...
No te asustes, cascarrabias... La policía viene en camino, pero yo sé cómo explicarle que no tienen nada que hacer conmigo.
La culpa fue de un meñique roto y quererte quizás desde el principio.
Dulces noches.
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