Pensamos demasiado, para no soñar, para no sentir.
Pensamos para protegernos, para no alimentar sueños que puedan romperse.
Pensamos para evitar que un amor de verano se nos vaya de las manos y así sea más fácil olvidar.
Que pensamos para firmar la sentencia de olvido...
Hasta que te abrazo... Y entonces la calma se apodera de los pensamientos.
Y ya no pienso en futuros, en miedos que solo existen en mi mente.
Ya solo siento verdad.
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