lunes, 5 de septiembre de 2016

Un bolso más pequeño.

Cada día maletas enormes, inimaginables objetos con cualquier "puede que lo necesite" como excusa con los que cargaba cada día mis hombros.

Llevaba varios pintalabios, por si acaso me retocaba. Varios, porque puede que combinen los colores o no, luego te das cuenta, de que puede que quien te mire sea daltónico y le importe bien poco qué matiz de rojo tenga... si es rojo ciruela o rojo fresa...
Y  todo tipo de maquillaje. . Al final, está de más.

Llevaba mil tarjetas; de todo tipo: de recuerdos, de hoteles, de visita, de despedida, de débito, de crédito, el DNI, el carnet de conducir, el joven y el de la universidad, la tarjeta sanitaria y la del tranvía... La mayoría sólo "por si acaso" de nuevo.

Llevaba varios mecheros, por todos lados, por si se me perdía alguno... y no exisitiese nadie en el mundo para encenderme.

Un cargador, una libreta por si las moscas de la inspiración me visitaban.

Varios frascos de colonia, desodorante, crema hidrantante, bolígrafos, una cinta métrica, una goma de borrar, preservativos, canicas, auriculares, llaves de todos los rincones... qué se yo...  llevaba todo lo que pudieses imaginar ahí metido.

Sin embargo, lo que más pesaban eran los pasados y los futuros.

Luego me di cuenta que de todas esas cosas, nada realmente necesitaba.

Y el bolso disminuyó diez veces de tamaño, aún sobrando el bolso en sí.

Dejé ir cargas innecesarias, cremalleras que ya no fuerzo para que se cierren ni se abran.

Ahora vuelo más alto, abrazo más fuerte y beso con más calma....

Lo esencial, en eso se convirtió mi pequeño equipaje de mano: en un puñado de sueños, amor y muchas ganas de vivir.

Ahora, que todo es más fácil.

No me importa el qué pasaría si necesitase algo de todo aquello que olvidé sin querer queriendo.... 

Que me muero de ganas de presentes, que el futuro es para novatos pasados de moda, que no tienen ni idea aún de que cuánto menos pese el equipaje, más fácil será llegar al destino.

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 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...