He vivido mil noches inolvidables a lo largo de mi vida... pero ninguna así.
Nada tan puro, tan sincero, tan intenso....
A fuego lento.
El vino por nuestros cuerpos.... el agua fría que empieza a hervir con nosotros dentro, muy lentamente. Empañar los cristales del cielo, una cena fría que antes de pararse el tiempo estuvo caliente.
Conseguimos parar el tiempo, sim darnos cuenta, sin intención.
Llegaste para salvarme... incluso de mi locura, darme la lucidez necesaria para querer hacer las cosas bien de una vez.
Aún no sé de dónde has salido, y cómo no has salido corriendo...
Pienso en anoche y tiemblo... tiemblo ante algo tan bonito que no me había pasado nunca.
Tiemblo ante un sentimiento que se me escapa de los dientes...
Tiemblo de pensar qué podría pasar mañana....
Y tiemblo al mirarte, no de miedo, sino de felicidad. Es un temblor que no me había pasado nunca.... cuando crees que lo has vivido todo en la vida, cuando crees que no puede haber algo más, más grande... entonces ocurre.
Casualidades.
Un brindis.
El universo entero para nosotros.
Y una pizca de locura para cenar, para seguir soñando.
Un puñado de sueños más, para volar más alto.
Y que septiembre no nos quite la ilusión, jamás.
Gracias....
No hay comentarios:
Publicar un comentario