jueves, 15 de septiembre de 2016

Metal.

Una navaja fina entre los dientes, besando mis comisuras.

Mordida de acero en la carne suave que me recubre.

Frío de invierno que siempre llega antes de tiempo.

La lluvia a carcajadas se burla de mis pies de madera.

Astillas de oro en forma de pecas.

El filo cada vez más cerca de mis adentros.

Una estocada de realidad en cada pupila, un suspiro de remordimiento porque se nos escapó el tiempo.

Ya pasó.

La sangre caliente brota, me seduce, me alienta.

Dulce suicidio nocturno, bañado en luna de plata y carmín deshecho... 

Un reloj de pólvora, bendita locura.

Explota el sentimiento con las últimas motas de polvo que recogieron mis pestañas de contemplar fuegos artificiales.

Septiembre y sus consecuencias.

Agosto sin piedad.

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