Parece mentira, después de tantos viajes a tantos lugares, este vértigo entre las cosillas.
Vértigo del tiempo, del azar, de no tener el control, de que lleguen turbulencias y no saber donde acabaremos...
Cosquillas en los pies antes de emprender el vuelo.
Una maleta llena de enseres que quizás no utilicemos.
Nuevos lugares, en el mismo sitio.
Volar... Y volver...
Siempre volver.
Pero este vértigo es inevitable...
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