En las huellas que dejo en la arena tu aroma aún aparece.
Una mezcla de atardecer y mar con la luna al alba.
En el aliento de mi ser el dulce aroma de un amor aun resurge.
En mi mirada rosas flores de almendro aparecen cuando te nombro y la niebla del pasado desvanece el brillo de mi piel.
Mis labios se vuelven autómatas, se mueven sin sentido y no saben cómo esconder las palabras.
Ni mis silencios bastan cuando camino entre el caos de un día en el que no encuentro sentido.
Sentido en el que mis pies juegan, se paran en tu puerta esperan que el destino te traiga en ese instante, pero siempre llego tarde.
Sigo marcando huellas ligeras por las aceras y el alquitrán, dibujo estelas de laberintos sin salida donde caben todos los besos que me encuentres; hasta que me pierda.
Pies de niña en cuerpo de mujer, que juegan a las cosquillas... pero evita que encuentren sus puntos débiles, o fuertes si se enamora.
Pies,
de niña...
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