viernes, 31 de marzo de 2017

Estoy cabreada.

Odio enfadarme, y tú lo consigues.

Lo consigues con ese juego tan extraño al que juegas, del despiste, de buscarte y sobre todo de mentir.

Odio, odio las mentiras y lo sabes, no hay nada que me duela más que eso en este mundo.

Y tú, miserablemente has conseguido que me crea todas tus mentiras.

Un ladrón de tiempo y un experto de la expectativa de algo que nunca llegará, ya está bien de jugar con la gente y no hablar claro.

Ya basta de juegos, de rompecabezas y de ajedrez.

No seré perfecta, pero soy fiel a lo que me comprometo.

Y si algo me enseñaron una vez, es que el tiempo de otra persona es incluso más valioso que el mío propio.

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