He conocido demasiadas miradas, las llevo tatuada en el alma.
Hace meses que no escribo sobre mi mayor miedo, volver a encontrarlo.
Pero ahora es como si fuera un cachorro de la infancia, crees que esta vez no te morderá el corazón.
Hoy ha sido un día de beber para olvidar o encontrar nuestra parte más humana: la vulnerable.
El pasado sigue siendo una chica a la que no hay que desvestir.
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