Ya hemos llegado a la página 19 de este libro con el primer capítulo en blanco, he escrito con Escribe Conmigo, pero solo eso y nada más, pronto actualizaré los disparadores pendientes. Y cuando digo pronto, será tarde.
Ando estos días algo abatida, duermo poco con muchos sueños, intranquila, los labios los llevo agrietados, pero con la inspiración en los latidos.
Es el primer día del año con tanto frío, parece que va a nevar... como hace ya unos pocos años donde todo cobró sentido.
Miro por la ventana las nubes grises, pero a este páramo le falta un aroma y un doble par de calcetines.
Quizás nieve hoy o mañana, ojalá que así sea... que la nieve se regale por el mundo.
En mi corazón es como si el frío hubiese detenido la primavera, y me he olvidado de olvidar.
Por eso vuelvo a mis silencios, porque llevo un ojalá entre los dientes y en el borde de mis precipicios la primera decepción de este nuevo año.
Que solo es mi cabeza, que siempre va diez mil pasos por delante... quizás solo sea mi miedo, que me descubran sintiendo y disparen.
Que guardo en mi semblante todas las promesas, en los rincones de mi alma las ilusiones, y de los almantes de cada estación... uno de estos silencios con el fin de intentar que no duela recordarles...
Parece que va a nevar, no deja de llover.
Tengo el corazón lleno de libélulas...
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