Podría mentirte y decirte que no he sentido nada, que las mariposas no existen y que ni siquiera me arden las mejillas desde que te vi de nuevo.
Pero la realidad es que como en un suspiro apareces y me pongo tan nerviosa al verte, que el tiempo se para.
No sé qué pasará mañana.
Ni siquiera tengo la certeza con esta historia de que volveré a verte.
Pero mientras tanto escribo ante la pedantería y sensibilidad de tu alma.
De cómo deshojas página por página cada historia con sutileza.
Entonces estás aquí... Nos escondemos como adolescentes y yo, como una niña... Siento que se me ha olvidado cómo se daba el primer verso.
Al frío, croquetas.
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