Defines mis colores, me pintas y yo difumino la despedida con un ojalá.
Desaparezco como necesitas, pero me dejas tu firma en el borde mis clavículas.
Mis pies inquietos que siempre fueron un paso por delante, ahora solo dan trompicones para encontrarte...
Pero calma, me convierto en lienzo y me escribo, para intentar definirte.
De golpe hecha pedazos de pasión, trozos de sexo y besos de amor en cada vértice de mi ser.
No te creo, no me creo ni una sola palabra de esos labios que nunca mentían al encontrarse con los míos.
Calma, que me quedo en esta escala de colores, inerte y bendita.
Por tu aroma, aún en mis sienes.
Por tu piel, aún en mis poros.
Por tu sonrisa, aún en mi alma.
Por este invierno tan frío...
Por las señas del pasado aún hirviendo.
Ya no te pediré perdón por quererte desde el principio,
Ni permiso, para esperarte...
Cuando tu sonrisa sincera, me encuentre valiente.
Para jugarnos la risa, con el as del pasado entre los dientes.
La certeza del presente eterno en nuestra mirada.
El quizás que se hizo realidad de nuevo.
Tus labios en mi cuello.
Un ojalá de buenas noches, para intentar dormir, que no soñar.
Que llegaste para quedarte a pesar de las despedidas.
Que llegué para esperarte, a pesar de mis prisas...
5 minutos más.
(Solamente cinco)
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