A la hora exacta en la que te nombro y apenas me miras.
Un gato se cruza, te vuelvo a recordar y freno.
Me frenan, te nombro en silencio.
Ojalá, joder.
Vuelves.
Te marchas como el gato sale espantado hacia la oscuridad.
Pero escondo mi linterna, ¿cómo podría alumbrar a un ciego?
quizás con alma, pero ya estás demasiado lejos.
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