domingo, 15 de mayo de 2016

Chin-chin.

El brindis de tus silencios con los míos.
El chin-chin más peligroso del mundo,
se rompieron las copas, los cristales se clavaron en el cuerpo.

La sangre es vino; el cadáver es el momento.

Una mirada bastaría, pero no... sólo hay distancia, cristales, sangre... y un muerto.

El olvido, el crimen perfecto.

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