El brindis de tus silencios con los míos.
El chin-chin más peligroso del mundo,
se rompieron las copas, los cristales se clavaron en el cuerpo.
La sangre es vino; el cadáver es el momento.
Una mirada bastaría, pero no... sólo hay distancia, cristales, sangre... y un muerto.
El olvido, el crimen perfecto.
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